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Ansiedad

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo emocional protector, involuntario y desagradable, del que estamos dotados,  con el fin de preservar nuestra integridad mental ante una supuesta amenaza interna o externa internalizada en la psiquis. Para su comprensión se puede comparar con el dolor físico, que preserva nuestra integridad física de la destrucción, por ejemplo: ante el fuego la sensación dolorosa de quemadura nos avisa que retiremos la mano antes que se destruya, por lo contrario nos daríamos cuenta del daño por el humo o el olor  a quemado y nuestros tejidos posiblemente ya no serían recuperables.
 
La ansiedad es, por tanto, una respuesta innata adaptativa de nuestra especie, que tiene como misión la supervivencia. Cada vez que nos encontramos en peligro, el circuito de la ansiedad se dispara haciendo que reaccionemos de la forma más eficaz para sobrevivir.Podríamos decir que gran parte del desarrollo humano se lo debemos a la ansiedad, pues ella es la que nos ayuda a reaccionar mejor y con más rapidez cuando, por ejemplo, vemos un obstáculo en la carretera mientras estamos conduciendo.  
 
También actúa mediante los sentimientos de culpa, como regulador del cumplimento de las normas sociales, evitándonos su transgresión para alcanzar un mejor nivel de convivencia, aceptación e integración al grupo social, factor necesario para el éxito.

La ansiedad funciona con el principio de equilibrio dinámico, como ocurre con la glucosa en la sangre: nos despertamos con niveles basales más bajos aceptables y, después de la ingesta de alimentos sube, pero mecanismos reguladores como la insulina hacen que la aprovechemos para nuestro metabolismo, y al medio día, los niveles vuelven a bajar y es cuando tenemos la sensación de hambre.

Los niveles de azúcar en sangre entonces son variables dentro de un rango aceptable.En ocasiones, sin embargo, el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad es desproporcionada con la situación e incluso, a veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible. El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico.

Se dice que cuando la ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa y duradera que interfiere con las actividades normales de la persona, entonces se la considera como un trastorno.
 
Por tanto, podemos hablar de problemas de ansiedad cuando se siente mucha ansiedad ante situaciones en las que la mayoría de las personas no se ponen ansiosas, o cuando se experimenta un grado extremo de ansiedad en situaciones en las que la mayoría de la gente se sentiría sólo moderadamente ansiosa.Los trastornos de ansiedad son una de las patologías más prevalentes en la población general a lo largo de su vida y con frecuencia se asocian a otras enfermedades mentales.

 

TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Es la presentación brusca de ansiedad, caracterizada por un miedo intenso y penetrante, que se compara a menudo con la sensación de asfixia o muerte inminente acompañada de síntomas fisiológicos desagradables.
 
Estas manifestaciones hacen que la persona se vea obligada a acudir a los servicios de urgencia, donde por lo regular son maltratados, sea por el desconocimiento de la importancia de esta patología por algunos facultativos, o por la necesidad de atención prioritaria de casos médicos o quirúrgicos que el personal de urgencia considera mucho más graves. 
 
El enfoque errado al diagnosticar y tratar este trastorno suele llenar de más inseguridad y miedo a quien lo padece, agravando su situación mental y sometiéndolo a un sufrimiento innecesario. Se le denomina también como ataque de pánico.
Se dan cuando las crisis de angustia se repiten con cierta frecuencia y/o hay un miedo claro y persistente a tenerlos. Una gran proporción de las personas que sufren este trastorno, y debido al intenso miedo a sufrir una nueva crisis, evita situaciones donde pueda ser difícil escapar o pedir ayuda. En estos casos, hablamos también de agorafobia.
Es un miedo exagerado e irracional a situaciones concretas u objetos, como determinados animales, lugares altos, conducir, entre otros, con evitación sistemática de dichas situaciones u objetos.
La ansiedad no es un fenómeno unitario, sino que puede dividirse en tres componentes o sistemas de respuesta. El primer sistema, el subjetivo-cognitivo, incluye aspectos relacionados con la experiencia interna de ansiedad, como son: el miedo, el pánico, la alarma, la inquietud, la preocupación, las ideas obsesivas, etc. En definitiva, todos aquellos pensamientos e imágenes que aparecen en el momento en el que se está sufriendo la ansiedad. El contenido común de estos pensamientos suele ser la certeza de que algo terrible va a ocurrir: miedo a tener un infarto, miedo a morir, a asfixiarse, a volverse loco, etc.
 
Un segundo sistema es el fisiológico-somático, que incluye aspectos de activación del sistema nervioso autónomo, como taquicardia, aumento de la presión arterial, disminución de la salivación o aumento del tono muscular. Aquí se incluirían todas aquellas sensaciones físicas que se experimentan (mareos, visión borrosa, dolor en el pecho, sensación de irrealidad, hormigueo, entumecimiento, etc).
 
El tercer sistema de respuesta es el motor-conductual, que tiene que ver con todo aquello que hacemos voluntariamente durante la ansiedad. Generalmente, la ansiedad genera respuestas de evitación o escape, ya que se trata de una sensación desagradable (aunque no peligrosa), por lo que se suele intentar buscar seguridad con conductas como: volver a casa, ir a urgencias, llamar al médico, tomar psicofármacos, acostarse, o cualquier otra conducta que reduzca el malestar.
 
Procedemos a enumerar una lista de síntomas compatibles con una crisis de ansiedad:
  • Palpitaciones: aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Sensación de ahogo.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión en el pecho.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareos, desmayos.
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (sensación de estar separado de uno mismo).
  • Miedo a perder el control o a volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  • Escalofríos, sofocos.
Diversas investigaciones sobre el tema que nos ocupa señalan que existen dos grandes tipos de factores que pueden generar una crisis de ansiedad (y posteriormente un trastorno). El primer factor es el estrés, es decir, el que una persona esté inmersa en una situación vital que le genere una presión importante, como por ejemplo: problemas laborales o exceso de trabajo, problemas familiares o de pareja, problemas de rendimiento académico, preocupación por un problema médico personal o familiar, etc.
 
El segundo factor serían todas aquellas reacciones fisiológicas que puede presentar un sujeto y que sean desconocidas para él, como hipoglucemias, bajadas de tensión arterial, intoxicación por cafeínica, cambios bruscos de temperatura, consumo de drogas, entre otras. Ante dichas situaciones, la persona, al no saber lo que le está ocurriendo, puede reaccionar como si su vida corriese peligro y, posteriormente, generalizar este malestar ante otro tipo de situaciones similares, desarrollando un trastorno de ansiedad.
 
Las investigaciones también señalan que existen variables predisposicionales, es decir, que hay personas más y menos vulnerables a desarrollar un trastorno de ansiedad. La vulnerabilidad biológica se refiere a que hay personas que tienden a ponerse nerviosas con más facilidad, mientras que la vulnerabilidad psicológica está relacionada con todos los aprendizajes que realizamos, principalmente en la infancia, que han hecho que la persona se preocupe excesivamente sobre su salud y/o la de los de su alrededor. Por ejemplo: haber vivido de cerca la muerte de un familiar, haber sufrido una enfermedad, padres muy preocupados por la salud, etc.
Genéricamente, podemos decir que los distintos trastornos ansioso-depresivos suelen tender a desarrollar un curso crónico y con fluctuaciones, que variarán en función de la entidad nosológica a la que nos refiramos dentro de este heterogéneo grupo. En general, el factor crítico que marca la evolución de estos trastornos es su detección y su adecuado tratamiento.
 
El tratamiento suele ser eficaz y la respuesta suele ser rápida, aunque son frecuentes las recaídas tras el abandono de la medicación. Por ello, en nuestro centro aplicamos tratamientos multicomponentes, adaptados tanto al tipo de patología como a las necesidades individuales de cada uno de nuestros pacientes, ya que dichos tratamientos son los que han demostrado mayor eficacia terapéutica para este trastorno. Estos incluyen:
  • Tratamiento farmacológico: mediante fármacos ansiolíticos, hipnóticos y en ocasiones antidepresivos. En nuestro centro somos conscientes de la cronicidad de este tipo de trastornos y de la posibilidad de desarrollar dependencia a estos fármacos, por lo que procuramos utilizar la dosis mínima efectiva y llevar a cabo intentos periódicos de retirada (de forma lenta y gradual).

 

  • Entrenamiento en relajación y respiración: en nuestro hospital enseñamos a nuestros pacientes a dominar su sintomatología ansiosa mediante técnicas de respiración diafragmática y de relajación, tanto a nivel grupal como individual. Se trata de una de las técnicas más empleadas para manejar la ansiedad y que ejerce excelentes resultados terapéuticos.

 

  • Entrenamiento en manejo de ansiedad: el objetivo de este tratamiento es enseñar al paciente a identificar las sensaciones y señales de ansiedad internas, tanto a nivel cognitivo, como emocional y fisiológico, especialmente los primeros signos de activación, y reaccionar a estas señales con nuevos y diferentes recursos y habilidades de afrontamiento. Procuramos dotar al paciente de nuevas competencias y habilidades que le permitan controlar la ansiedad y otros estados emocionales negativos, como la ira y la depresión.

 

  • Reestructuración cognitiva: consiste en identificar todos aquellos pensamientos y evaluaciones erróneas acerca de sí mismo y/o de las sensaciones corporales, sustituyéndolos por otros más adaptativos.

 

  • Entrenamiento en solución de problemas: gran parte de las personas que sufren trastornos de ansiedad sobrestiman las ventajas e infraestiman las desventajas de preocuparse, por lo que en nuestro centro intentamos que los pacientes valoren la utilidad de preocuparse que subyace detrás de cada preocupación específica, mediante técnicas cognitivas. Nuestro objetivo es lograr que estos pacientes consigan analizar las situaciones generadoras de ansiedad de una manera objetiva y realista, buscando soluciones adecuadas frente a sus problemas.

Le ayudamos a combatir la ansiedad

En nuestro centro compaginamos la ayuda médica psiquiátrica y la psicoterapia junto con actividades de vida saludable orientadas a buscar la estabilidad emocional.

Si está interesado en recibir información sobre nuestros tratamientos y terapias para cualquier tipo de trastorno, póngase en contacto con nosotros completando el formulario y le brindaremos toda la información necesaria.